Y cuando nos pones a trabajar un tema , la información va llegando sola ó no, bueno la cuestión es que siempre visito el blog de la Ecoaldea Tierra Amor, y hoy en su blog se encontraba este maravilloso vídeo. Disfruten, sean libres!!!
Asesora en dietas naturales y organizadora de proyectos en pos del bien de cada individuo como parte de un todo, desde 1992 recorre el país con el mensaje de tomar conciencia a través de cambios en los hábitos, con el fin de hacer fluir ideas nuevas que generen un estado de mayor libertad y bienestar.
miércoles, 19 de junio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
Volver al origen y pan con masa madre! como el primer pan!
Hola a todos! Uffff que tiempos estos !!, que inseguridad, todos
estamos al borde del ataque cardíaco.
¿ Será por que vivimos nuestra existencia
de acuerdo a la cultura , los gobernantes y los lideres sociales del momento?
Y al grito de patria o muerte!, nos
enfrentamos con nuestros hermanos creyendo que realmente luchamos por nuestra
libertad.
Despertemos!!! Ya murieron muchos
y seguimos repitiendo esta historia sin fín!
La verdadera lucha esta dentro
nuestro, la lucha es por la libertad de nuestro espíritu que se encuentra encadenado desde miles de años a la materia! Y nada
tiene que ver con lo que nos venden .
La violencia y la corrupción que
vivimos mundialmente nos demuestra que es un mundo imaginario, un mundo que la
cultura dividió y la ciencia analizó;
cosificaron la creación!…
Despertemos!!! Este sistema o la Matrix
ó nuestros carceleros ó como quieran llamarlo, saben perfectamente que el ser
siempre envía el llamado, nos invita a volver al origen, (llamado que solo
escuchamos o entendemos cuando paramos, cuando meditamos) y sabe muy bien también como engañarnos satisfaciendo los deseos de nuestro
espíritu con burdas copias, con espejitos de colores.
Algunos ejemplos ,una supuesta
libertad (entonces me hacen enfrentar con cualquier cosa, mi vecino, un equipo
de football, otro partido político etc), mejor calidad de vida, (pero claro, debo consumir
supuestas comodidades hasta morir), deseos de paz, ( paz que solo se consigue generando
una guerra) , eterna juventud (con planes de spa o cirugías que deforman
cuerpos, dietas de todo tipo), y ... poder trasladarnos de una dimensión a otra?(
pero claro solo estamos enlatados en autopistas agarrotadas de miles de autos,
volamos en aviones y nos creemos poderosos, cuando ya hay otros que se trasladan
a la velocidad de la luz y pasan de una dimensión a otra etc)…y así son innumerables los deseos
que nos complace el sistema, en una versión burda, con el solo fin de mantenernos tan anestesiados que ya somos
incapaces de ver con claridad que estamos siendo fagocitados por la
materialidad.
Los sentidos solo nos
muestran un mundo material, que nada tiene
que ver con la vida real. Y mientras mi
mente no pare, no podré salir de esta
prisión y lograr la tan ansiada Libertad, para volver al origen…
Y la receta de hoy tiene que ver
con volver al origen del verdadero Pan ,
sin químicos , con levadura madre
Nunca te preguntaste como se
hacia el pan antes de los químicos?
Como se hace una masa madre : les dejo este vídeo es muy explicativo
y realmente sale muy bien .
Mezclo harinas para que sea un pan mas liviano. Por ahora me gustan así , pero puedes hacer el kilo de harina integral.
Pan integral 1K
½ kilo de harina integral,
½ kilo de harina blanca
2 cucharadas de azúcar
1 cucharada de sal
1 pocillo de café de aceite
200g aprox. de masa madre
Agua tibia ,cantidad necesaria
Preparación:
Diluir la levadura en el aceite y un poquito de agua tibia,
incorporarlo a las harinas, agregar agua e ir amasando hasta tener una masa
liviana que no se pegue en nuestras manos.
Dejar la masa en un bol , tapada hasta que duplique su
tamaño.
Cuando ya levo al doble de tamaño, estiramos sobre la mesa y
le agregamos las semillas, arrollamos como si fuera un pionono. Ponemos mas semillas sobre la mesa , humedecemos un poco la masa y la hacemos rodar sobre
las semilla.
Y colocamos en el molde de pan, hasta que vuelva a duplicar
el tamaño.
Horno caliente durante 25 minutos aproximadamente.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Ternura de zapallos con leche para despertar al corazón de niño!
Son
cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no
socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí
Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y
al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito,
es la única manera de probar que la realidad es transformable".
Eduardo Galeano
El sábado pasado fui invitada por
unos amigos que viven en un campo
cercano a mi casita, gente muy humilde, que han pasado miserias y soportado toda
la arrogancia de los terratenientes y la soberbia de los que creen que se la
saben , como agrónomos y veterinarios.
Y la invitación fue para que
conociera y disfrutara de un plato que muchas noches fue la cena de la familia
cuando ellos eran chicos. A sabiendas de que soy fanática de recetas antiguas y
que se logran desde la producción familiar.
Por supuesto, no me la iba a
perder!!!, así que con una pastafrola en mano hice los kilómetros de camino de
tierra que tengo de distancia para llegar a su casa.
Una casa sencilla de paredes de adobe y una
cocina pequeña con mantel de flores fue el lugar donde me desasne de algunos conceptos,
cada vez que mi amigo que me decía: –Pero no querida eso no es así!...
Triste verdad, pero todo lo
aprendido en los escuelas, y
universidades es como en Hollywood 24 mentiras por segundo! Ó mentiras a
medias, como para disimular…
Maravillada por tanta
sabiduría, miraba por la pequeña ventana de la cocina una
luna llena de otoño esplendorosa.
Mientras su esposa ya ponía unos
tazones sobre la mesa, cucharas, el azucarero y una jarrita con miel y aun sin
saber que comeríamos, me entregue a la calidez de la salamandra que por ser el
espacio tan reducido, sentía el calor cerquita en mi espalda, como si fuera un
poncho.
Mire la cocina y sobre la hornalla había una
jarra lechera muy antigua, donde hervía la leche que había sido ordeñada por la
mañana.
Imagine que mi amiga me sorprendería con una mazamorra, ya que es
muy común en la zona esta comida.
Pero cuando vi por el rabillo del
ojo que mi amiga habría el horno, me di cuenta que no tenia nada que ver con
mazamorra la cena de esa noche. Dentro del horno había un zapallo grande cocinándose,
de color grisáceo, con abertura en la superficie que mostraba el interior de un
anaranjado fuerte. Y me dije; que buenos zapallos hemos sacado todas las
familias este año, fue un verano intenso y productivo.
Mientras seguíamos esperando la
cena, comencé una charla con mi amigo sobre la luna, que justo estaba allí como
testigo en la ventana, y atine a decirle : nosotros somos lunares…y el pero no
querida! vuelve a salir de la boca de mi amigo, para decirme: - no somos
lunares sino solares!... Les dice algo
esto? En otra entrada les comentare el resto de la conversación, y me pregunto?
Donde aprendió tanto esta gente? Será que no esta contaminada con tanta
escuela?
Hay realidad!!!, nuestra realidad
es creada en Hollywood ya no hay dudas!, y como en Holywood, 24 mentiras por segundo!!!!!
Y una vez que te das cuenta que
todo lo que te rodea ha sido creado desde algún cerebro hollywoodense ya no hay vuelta atrás.
Se vuelve a abrir el horno y el
zapallo sale del mismo, listo para ser presentado sobre una fuente, y llegar a
la mesa junto con un cucharón. Sobre una tabla de picar mi amiga posa la
lechera.
Comenzó a llenar con leche cada
tazón hasta la mitad luego ponía dentro un cucharón de zapallo para completar
con un poquito más de leche.
Miraba que hacían mis amigos, que en silencio y con movimientos circulares con la cuchara
mezclaban la leche caliente , la miel y el zapallo. Hice lo mismo.
El vapor dulzón de la leche me
transportaba a un mundo infantil.
Levante la mirada del tazón y los vi con sus
ojos cerrados tomando el primer sorbo, como quien toma un elixir para transformarse en los niños de ayer.
Sentí como nunca una profunda ternura y respeto por el alimento tan natural,
sencillo y nutritivo como la gente que tenia frente a mí.
Les dejo esta receta para
transformar nuestra contaminada realidad, soltándonos del consumismo y de todo
lo aprendido, para volver a conectarnos con la sabiduría, no desde la mente,
sino desde el corazón como cuando éramos niños.
viernes, 24 de mayo de 2013
El otoño y el rapto de Persefóne
COMO PASA CON
LAS CANCIONES DE CUNA, CON LAS CARICIAS, LOS JUEGOS, LOS AMIGOS DE LA INFANCIA
Y LOS BUENOS MAESTROS, LOS CUENTOS QUE NOS CUENTAN LOS ABUELOS QUEDAN PARA
SIEMPRE GRABADOS EN LA MEMORIA.
Dedicado también a un amigo de la infancia, para Reinaldo , que un día que me encontraba triste me contó un cuento de un gato que perdió su cola!
LA PROPUESTA DE
ESTA LECTURA ES LA DE VOLVER LA MIRADA
ENAMORADA SOBRE LAS CUATRO ESTACIONES QUE RIGEN LA VIDA EN NUESTRO PLANETA.
Transitar por los
distintos ciclos en forma ordenada, conciente y armónica.
El Otoño significa madurez, ponderación, calma, sapiencia.
Es cuando todo empieza a aquietarse. Después de la luz brillante del verano, de
la energía desplegada hacia el exterior, el Otoño nos invita a caminar de
retorno hacia dentro, preparándonos para la etapa más interna del ciclo anual,
el invierno.
En esta estación equilibramos las tristezas y la avaricia, los órganos que exigen más cuidado son los pulmones donde se purifica la sangre y el intestino grueso y la piel.
En esta estación equilibramos las tristezas y la avaricia, los órganos que exigen más cuidado son los pulmones donde se purifica la sangre y el intestino grueso y la piel.
También quería compartir con
ustedes una hermosa lectura de hace
muchísimo tiempo, y de muy lejos de
aquí, de los griegos antiguos. Ellos creían que casi todas las cosas que
sucedían en la Tierra, eran obra de sus dioses. Tenían muchos dioses y aunque
eran poderosísimos, parecían muy humanos.
Sus dioses se enamoraban, odiaban,
construían, destruían, como vos o como yo.
EL RAPTO DE PERSÉFONE
Los griegos solían contar una
bella historia que explicaba el por qué del invierno y, sobre todo, el por qué
del gran estallido de vida de la primavera.
Todo había comenzado con un
secuestro.
Sucedió cuando Perséfone, la hija
de Zeus y Deméter, la diosa de la
fertilidad y los cultivos, estaba
jugando con sus amigas las ninfas a orillas de un lago.
En eso estaban, jugando y riendo,
cuando de repente el bosque que había junto al la
go tembló, se abrió la tierra
en dos y, de adentro de la tierra, brotó un carro de oro rojizo tirado por diez
vigorosos caballos.
Las ninfas quisieron huir. Pero
eran tales los rugidos y temblores de la tierra desgarrada y tan tremenda la
presencia de los caballos, que las pobres sólo atinaron a reunirse en un dulce
montón y a sollozar de miedo.
Entonces sucedió, según se
cuenta, algo más. Cupido, el hijo de Afrodita, el pequeño dios del amor que
tenía locos a hombres y mujeres con sus inesperados flechazos, andaba retozando
por ahí cerca. De inmediato reconoció al conductor del carro. No era otro que
Hades, el mismísimo dios de los infiernos.
Cupido sonrió con picardía, hizo
puntería y disparó. Eso sucedió justo cuando Hades, el conductor del carro,
posaba sus ojos en Perséfone, la hija de Deméter. Entonces, Hades se enamoró de
inmediato.
Grande y poderoso como era –casi
tan poderoso como Zeus, su hermano, aunque reinara bajo tierra, en lo oscuro sentía
que el pecho, donde la pequeña flecha invisible se le había clavado, se había
vuelto frágil y tembloroso como un pájaro al que se agarra en la mano.
Hades estaba fatalmente enamorado
de Perséfone y la quería su esposa.
Un instante después el abismo se
había soldado, y no quedaba señal alguna de la puerta que, por algunos
momentos, había comunicado el mundo de ultratumba con la tierra soleada donde
vivían los hombres.
Se había consumado el rapto.
Los únicos testigos del atropello
habían sido Helios, el sol, que todo lo veía desde allá arriba, y Hécate, la
bruja, que, como solía ocuparse de guiar a los muertos a la ultratumba,
reconocía el carro de Hades en cuanto lo veía. Las ninfas habían visto todo sin
comprender nada.
Fue entonces que Deméter llamó a
su hija.
- ¡Perséfone, hija mía! - ¿Dónde
estás?
Perséfone no estaba.
Deméter la buscó en las cercanías
del lago, entre los árboles, en los senderos que trepaban la montaña, en el
interior de las cuevas húmedas, donde crecen los helechos.
Cuando se hizo de noche encendió
dos grandes antorchas y siguió buscando.
Buscó durante nueve días y nueve
noches y durante ese tiempo no comió ni bebió ni dejó que los párpados le
cubrieran los ojos. Iba por el mundo como una loca, con sus antorchas
encendidas, su bella cabellera en desorden, los vestidos descuidados, sucios.
Al décimo día la bruja Hécate y
Helios sintieron tanta piedad por ella que le contaron lo que habían visto.
Entonces Deméter aulló de furia.
- ¡Qué me devuelva a mi hija!
-gritaba.
-
¡Quiero a mi hija! ¡Qué me la devuelvan!
Aullaba con la cabeza levantada
hacia el cielo porque quería que Zeus la oyera. Al fin de cuentas Perséfone
también era hija suya.
Pero Zeus se desentendió. Hizo
como que no escuchaba, miró hacia otro lado.
Entonces Deméter se enfureció.
Juró que jamás volvería al Olimpo. Que renunciaba para siempre a la familia de
los dioses. Que se quedara allí ese padre desalmado que sólo pensaba en
conservar su poder y en conquistar bellas mujeres. Ella, Deméter, la madre, se
quedaría en la tierra, entre los hombres, llorando a su hija y reclamando cada
día que se la devolviesen.
Triste, abatida, rotosa, Deméter
ya no parecía una diosa. Erraba por los caminos de Grecia como una
pordiosera. Ni siquiera escuchaba los
rezos de los hombres que, como habían hecho siempre, le pedían buenas cosechas,
cebada, trigo, frutos.
Tampoco comía. Ni hablaba. Sólo
cuando llegaba a la boca de una gruta o a un pozo, se asomaba y gritaba.
- ¡Devuélvanme a mi hija! ¡Quiero
a mi hija! ¿Qué me la devuelvan!
Enojada con los dioses y con los
hombres, ordenó que le construyeran un templo y en él se encerró, privando a la
tierra de su fructífera presencia.
Entonces sí que comenzaron los
malos tiempos para los pobres humanos. Aun cuando no faltó la lluvia, la tierra
se resquebrajó en terrones duros como piedras. Las semillas se volvían polvo o
se pudrían mucho antes de germinar. No había trigo, ni cebada, ni
alfalfa. No fructificaba el olivo,
ni los naranjos ni los limoneros. Las
vacas no parían terneros, las aves abandonaban sus huevos. La vida entera
parecía haber emigrado del planeta.
Entonces los hombres y las
mujeres de Grecia empezaron a protestarle a Zeus. Y cuando empezaron las
hambrunas, Zeus ya no pudo seguir haciéndose el desentendido. Algo tenía que
hacer si no quería perder su prestigio entre los hombres.
Lo llamó a Hermes, el más veloz y
experto de todos los embajadores olímpicos, para que bajase al mundo
subterráneo y negociase con Hades.
Hermes, el de los pies alados,
voló del Olimpo a la tierra y, entrando por una gruta, de la tierra a la
ultratumba.
Cuando llegó al corazón del
Tártaro se encontró con Hades y la bella Perséfone.
- Me manda mi señor Zeus a pedir
que devuelvas a la muchacha.
-
Es por Deméter, Hades. ¡Esa mujer se ha vuelto
loca! Vive adentro de un templo, no quiere hablar con ninguno de los olímpicos
y, como si esto fuera poco, hace huelga, ¡le quitó a la tierra sus frutos! Si
seguimos así, no va a quedar un solo humano vivo.
Hades escuchaba con atención.
Luego, se acarició la barba, se pellizcó la punta de la nariz y enseguida, para
gran sorpresa de Hermes, se pronunció:
- Acepto que Perséfone vuelva a
encontrarse con su madre.
En ese momento Hades sonriendo cosa rara en él y con los ojos muy
brillantes, se
volvió hacia Perséfone, la
envolvió con el brazo y la besó delicadamente en los labios. Luego, sin soltar
el abrazo, estiró la mano hacia una granada roja e inmensa, arrancó algunos
granos y se los ofreció a Perséfone.
Ésta los recogió con la punta de
la lengua de la palma de su esposo.
- Adiós, mi querida. Pronto nos
veremos, dijo Hades.
El reencuentro entre Deméter y
Perséfone fue tan feliz que estalló la primavera. Las ramas hinchaban sus
brotes en segundos apenas. Minutos después, ya estaban repletas de hojas.
La tierra se cubrió de cebada,
trigo... alfalfa. Y la vida volvió con tanta fuerza como un río que se
desborda.
Pero, esa misma noche, Deméter
notó en Perséfone una mirada ausente.
- ¿Qué pasa, hija?
- No sé –dijo Perséfone. Es como
si extrañara algo y le contó de los dulces granos de granada que el esposo le
había ofrecido como despedida.
- ¡Ay, hija! -suspiró Deméter. Tu
esposo infernal no es ningún tonto. Así se aseguró de que volvieses. Y vas a
volver, eso es seguro…
Es así como, desde entonces,
Perséfone pasa un tercio del año en el submundo, con ese esposo severo pero muy
enamorado. Durante ese tiempo Deméter vuelve a encerrarse en su templo, se
retira del mundo y no se ocupa de hacer fructificar la tierra. Es el invierno.
Pero, cuando se cumple el plazo,
vuelve Perséfone a la tierra y Deméter,
loca de alegría, devuelve la vida a manos llenas y estalla la primavera.
Fuente: Graciela Montes, El rapto
de Perséfone, Bs. As., Página 12 (Adaptación)
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